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Lunes 5 de enero de 2009
¿Devolver el Huáscar?

ROSA ZAMORA

Un nutrido debate en blogs y cartas de los lectores ha motivado en las últimas semanas el planteamiento del investigador del Centro de Estudios Públicos, Lucas Sierra, de entregar el Huáscar a Perú.

Al tiempo que Chile defiende con convicción sus intereses frente al país vecino -sostuvo en una columna en El Mercurio- podría devolver el Huáscar, en cuanto símbolo de lo que llama una "melancolía nacionalista" difusa e irreparable, generada por la conciencia de pérdida y que emerge en la política a la menor dificultad.

La devolución del monitor fondeado en el puerto de Talcahuano "sería un símbolo concreto, que puede ayudar a levantar las barreras que por más de un siglo han trabado nuestras relaciones", argumenta Sierra tras el reciente episodio protagonizado por el ex jefe del Ejército peruano, general Edwin Donayre, que afectó nuevamente las relaciones bilaterales.

SANTUARIO FLOTANTE

Rápidamente su columna comenzó a registrar comentarios en Internet, al igual que en las cartas de los lectores.

El ex comandante en jefe de la Armada, almirante (r) Miguel Ángel Vergara, recordó en una de ellas que el buque "permaneció en servicio activo en la Armada de Chile más tiempo que en la peruana. Y que en sus cubiertas murieron dos de nuestros héroes: el comandante Arturo Prat, en el bloqueo de Iquique, el 21 de mayo de 1879, y el comandante Manuel Thompson, durante el bloqueo de Arica, el 27 de febrero de 1880".

Agrega que las restauraciones y esfuerzos de mantención a los que ha sido sometido "se han hecho bajo la consigna de que sea un santuario flotante en homenaje y recuerdo de las glorias de las marinas de Chile y del Perú".

El almirante (r) Vergara estima que se equivocan quienes piensan que mantener el buque en Chile contribuye a exacerbar las desconfianzas entre Chile y Perú y opina que "hay otros caminos más efectivos que devolver el Huáscar para incrementar la confianza, partiendo por la enseñanza que se imparte en los colegios. Por lo demás, se devuelve algo cuando se estima que su posesión es espuria, lo que está lejos de ocurrir en este caso". Los marinos -acota- "no sólo nos sentimos con el derecho, sino también con el deber de que el Huáscar siga siendo chileno".

EL MEJOR DESTINO

El presidente de la Liga Marítima de Chile, contraalmirante (r) Eri Solís, observa que en la cubierta del blindado ofrendaron sus vidas o recibieron heridas mortales Prat, Serrano, Thompson, Aldea y otros marineros que saltaron al abordaje en Iquique, y que bajo el pabellón chileno "la unidad participó en gloriosas operaciones de combate y luego, en la paz, realizó prolongadas y fructíferas comisiones a lo largo de nuestro litoral".

En el presente -agrega- "el Huáscar constituye un majestuoso santuario donde se rinde respetuoso homenaje tanto a héroes chilenos como peruanos. Creo que este rol representa el mejor destino para tan digna reliquia naval".

SÍ A LA DEVOLUCIÓN

Radicalmente distinta es la opinión del historiador, académico y director del Museo Nacional Benjamín Vicuña Mackenna, Sergio Grez Toso, miembro fundador del Comité Chileno por la Devolución del Huáscar al Perú ( http://devolverelhuascar.blogia.com).

Plantea que "cada cierto tiempo afloran los fantasmas de los viejos antagonismos que han perturbado las relaciones chileno-peruanas desde los inicios de la era republicana", reflejo de un nacionalismo que actúa "como un veneno que corroe, corrompe y destruye el alma de los pueblos, oponiéndolos entre sí de manera frontal, impidiéndoles percibir la causa real de sus problemas y señalando vías erróneas para su solución".

Grez sostiene que "el nacionalismo devenido en chauvinismo por la acción de los poderes interesados en ello se torna en contra de los intereses de los pueblos" y que conmemoraciones como el 21 de mayo en Chile y el 8 de octubre en Perú alimentan el odio y el desprecio por los vecinos.

El mismo efecto tiene a su juicio "la negativa chilena a devolver trofeos de guerra como el monitor 'Huáscar'. Así se eternizan rencillas de un pasado de división y enfrentamiento entre los pueblos de un continente que tiene pendientes grandes tareas para superar la dependencia, el atraso económico, las injusticias y desigualdades sociales".

De acuerdo a su planteamiento, "sólo con una revisión crítica de nuestras historias (tanto la chilena como la peruana) y con gestos políticos concretos -como fue la acertada decisión de la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos de nuestro país de devolver el patrimonio bibliográfico y documental robado a la Biblioteca Nacional de Lima por las tropas chilenas de ocupación durante la Guerra del Pacífico- se podrá avanzar en la vía de la hermandad entre los pueblos y del progreso social".

Concluye señalando que "para avanzar en la senda del progreso social y el entendimiento entre las naciones del continente, al igual que los libros y documentos de archivo, el "Huáscar" debe emprender el viaje de retorno a su país".