Usted está en : Portada: Editorial
Miércoles 16 de septiembre de 2009
Orígenes de la República

Señor Director:

El 18 de septiembre de 1810, en el Tribunal del Consulado, en las esquinas de Bandera y Compañía -donde hoy se encuentran los tribunales-, se reunieron 450 vecinos con el objetivo de participar en un cabildo abierto. Se procuró que los invitados fueran partidarios de la causa patriota, opción política que deseaba la formación de una Junta de Gobierno que tendría por objetivo reemplazar al Rey Fernando VII, entonces prisionero de Napoleón Bonaparte. Los realistas pretendían que se aceptase la opción de quedar bajo la tutela del Consejo de Regencia y del gobernador -ya nombrado- Francisco Javier de Elio.

Esto generó tensión política. El gobernador interino, Mateo de Toro y Zambrano, quien había asumido en reemplazo de Francisco García Carrasco, se encontraba vacilante. Los patriotas y los realistas querían atraerlo hacia sus anhelos políticos. Pero el 14 de septiembre los patriotas lograron -por medio del cabildo, representado por su alcalde Agustín de Eyzaguirre- que Toro Zambrano autorizase la convocatoria de un cabildo para el 18. En esa fecha, las fuerzas militares se ubicaron en las calles por donde iba a transitar la comitiva de don Mateo, desde la Casa Colorada hasta el Consulado, con el propósito de rendirle honores.

Los concurrentes a la asamblea, ante la presencia de Toro y Zambrano, se pusieron de pie hasta que éste ocupó la testera. En ella hizo entrega del mando en los siguientes términos: "Aquí está el bastón, disponed de él y el mando...". En seguida se dirigió a su secretario, José Gregorio Argomedo, a quien solicitó que expusiera el objetivo de la reunión. Luego, pronunció un discurso el procurador de la ciudad, José Miguel Infante, quien justificó la instalación de una Junta de Gobierno. Los asistentes, gritaban: "Junta queremos, junta queremos".

Se opusieron con sus intervenciones Santos Izquierdo y Manuel Manso. Infante propuso los nombres que deberían conformar dicha instancia. El cargo de presidente lo ocupó Mateo de Toro Zambrano Ureta; el de vicepresidente, el obispo de Santiago, José Antonio Martínez de Aldunate; como secretarios quedaron José Gaspar Marín Esquivel y José Gregorio Argomedo Montero. Los vocales fueron Fernando Márquez de la Plata, Juan Martínez de Rozas, Ignacio de la Carrera. Además se eligió a Juan Enrique Rosales y Francisco Javier de Reyna.

En la reunión los asistentes prometieron lealtad a Fernando VII. El 18 de septiembre Santiago vivió una apoteosis. Este hito político marca el inicio de la Patria Vieja.

Cristian Rodrigo Vera Vera

cristianveravera@hotmail.com