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Lunes 15 de febrero de 2010
Mujer fue operada de cadera y su pierna buena quedó 4,5 cm más corta
Margarita esperó 12 años para ser intervenida por una displasia de cadera, pero los resultados de su operación fueron nefastos

Para Margarita Segura Plaza de 41 años, recordar cómo han sido estos últimos 12 años no es fácil. Esta mujer se emociona rápidamente al traer a su cabeza lo mucho que ha sufrido producto de un problema a la cadera que fue descubierto tardíamente y, que posteriormente, le traería consecuencias que marcarían su vida para siempre.

En marzo de 2009 esta mujer fue sometida a una operación en el Hospital Claudio Vicuña de San Antonio, hecho que esperaba por años. Su diagnóstico médico era una displasia de cadera izquierda con artrosis, por lo cual se le implantó una prótesis.

"Me dolía mucho al caminar, por eso cuando el doctor aceptó operarme yo estaba feliz", comentó Margarita. La felicidad no le duró mucho, ya que tiempo después se daría cuenta que su pierna derecha, la cual no presentaba complicaciones, había quedado 4,5 centímetros más corta.

"Yo no era coja, el acortamiento que tenía, antes de ser operada, era de 4 milímetros, no centímetros, hubo negligencia médica", destacó esta sanantonina que está muy angustiada por su situación.

"Yo quería mejorarme, pero quedé peor, cambiaron mi cuerpo", es el alegato que hace Margarita, quien luego de meses de rehabilitación, aún no ha recibido explicaciones claras de qué sucedió con su pierna.

Luego de la intervención Margarita fue dada de alta y se fue a recuperar a Chiloé, donde se encontraba trabajando su marido. En el hospital de Ancud fue donde le explicaron que la prótesis que habían usado era demasiado grande.

Exijo una explicación

Luego de no ver mejorías en su condición y al sufrir con cada paso que daba, decidió volver a San Antonio en busca de alguna explicación a los 5 centímetros menos que tenía en su pierna derecha.

"El traumatólogo que me operó, me dijo que había sido un error humano", recalca con impotencia.

En el hospital decidieron ayudarla y analizar su caso, así, momentáneamente le ofrecieron costear los zapatos ortopédicos que utiliza, los cuales son difíciles de conseguir y de alto costo. Inconforme con esta situación, decidió dar su caso a conocer y pretende tomar acciones legales.

"Yo no quiero que hayan más Margaritas, porque fue negligencia médica y me deben responder por todo este sufrimiento", recalca esta mujer que no cuenta con recursos para poder costear todo este cambio de vida que se generó luego de la operación.

El marido de Margarita trabaja en Ancud y sus tres hijos también, por lo cual esta sufrida mujer ha tenido que alejarse de su familia, lo cual ha contribuido a la notable depresión que la afecta hace algunos meses.

"Ya no puedo hacer una vida normal, debo usar ropa especial, no me puedo vestir sola ni ir a la playa. Mi vida cambió y me siento muy mal", recalcó esta mujer que espera recibir ayuda de alguien que la pueda asesorar en este procedimiento que está dispuesta a seguir.