Usted está en : Portada:
Miércoles 15 de septiembre de 2010
¿Qué le pasa al cuerpo humano cuando sufre un accidente automovilístico?

La brusca desaceleración que ocurre en las colisiones de alta velocidad- independiente de que se active el airbag o se use el cinturón de seguridad- es culpable de la transección de la aorta en un 18% de los accidentados, de los cuales un 80% fallece en el sitio del accidente

Aunque la tasa de mortalidad por accidentes automovilísticos disminuyó en un punto desde el entre el año 2008 y 2009, los decesos por esta causa es un tema recurrente en Fiestas Patrias y requieren de un llamado a prevenir la conducción bajo los efectos del alcohol y a exceso de velocidad.

 

Las campañas nunca son suficientes y es necesario crear conciencia para evitar las nefastas consecuencias de un accidente automovilístico sobre nuestro organismo, con resultados potencialmente fatales si no se actúa a tiempo.

 

Un poco de mecánica clásica

 

Para entender el efecto de una colisión sobre el cuerpo humano, se debe considerar que antes del choque el conductor se mueve a la misma velocidad que el vehículo. Ocurrido el impacto, el chofer tiende a seguir en movimiento por la fuerza llamada inercia. Al estar sujeto por el cinturón de seguridad, y más aún si se dispone de un airbag, se evita salir despedido a través del parabrisas o impactar violentamente el volante con el pecho. En estas dos eventualidades, el cuerpo es frenado súbitamente sufriendo daños proporcionales a la energía con que se desplaza.

 

De esta forma, lo que se conoce como una “colisión vehicular” está compuesta en realidad de tres colisiones al mismo tiempo: la del automóvil, los ocupantes y sus órganos internos.

 

En palabras del doctor Francisco Valdés, profesor de Cirugía Vascular de la Universidad Católica. “en los choques de alta energía en los que el cuerpo es frenado por impacto frontal, la deceleración violenta produce desgarros internos y en el caso del tórax, por condiciones del diseño de la aorta, ésta se desgarra transversalmente en su parte alta produciendo la muerte por hemorragia masiva”.

 

Las principales lesiones

 

Si bien muchas personas suelen pensar que las fracturas múltiples son lo peor que pueden pasar en los accidentes, el daño en los órganos internos es el culpable de gran parte de las muertes en el sitio del impacto.

 

En la cabeza

 

Algunas de las principales lesiones cráneo-encefálicas son los hematomas que se originan entre las envolturas del cerebro que comprimen el encéfalo; los hematomas en la masa cerebral y lesiones en el tallo encefálico. De igual forma la proyección de esquirlas óseas dentro del cerebro puede generar daños severos. En impactos de alta energía, la fractura del cráneo se puede acompañar de pérdida de masa cerebral.

 

El Tórax

 

“La brusca desaceleración de velocidad que se produce en las colisiones es culpable de la transección de la aorta en un 18% de los accidentados, de los cuales un 80% fallece al instante”, señala el doctor Valdés.

 

Asimismo, al momento del impacto se puede generar compresión de las estructuras torácicas internas y se puede producir una contusión cardiaca al comprimirse el corazón entre el esternón y la columna vertebral. Otras lesiones probables son la contusión pulmonar, el neumotórax y la pérdida de la estabilidad de la caja torácica (tórax volante) por fractura de múltiples costillas.

 

Abdomen

 

La fractura de la pelvis se acompaña de lesiones en las estructuras del abdomen y pelvis como: ruptura de la vejiga y laceración de los vasos sanguíneos de gran calibre (aorta, vena cava inferior, arterias y venas iliacas).También se puede producir una ruptura del diafragma ocasionando problemas en el ciclo respiratorio por desplazamiento de los órganos intra abdominales a la cavidad torácica.

 

De igual forma pueden verse afectados el hígado, páncreas, intestinos, riñones y bazo, situación que puede pasar inicialmente desapercibida, determinando la muerte a las pocas horas por una hemorragia de evolución mas lenta que en los desgarros de vasos sanguíneos.

 

Tratamiento transección de la aorta

 

La violenta deceleración del tórax por impacto de su pared anterior o lateral genera el desgarro de la aorta en sus primeros centímetros, después del nacimiento de la arteria del brazo izquierdo. La rápida pérdida de sangre mata en el sitio del suceso a un gran número de víctimas, sin embargo, muchos sobreviven por algunas horas gracias a un hematoma contenido. Ese breve periodo de tiempo puede salvarle la vida al afectado, si se toman las medidas apropiadas. El pronto rescate por un móvil equipado con personal y equipos de reanimación y la rápida obtención de imágenes a cargo de los médicos de urgencia puede poner en evidencia el desgarro aórtico. Actualmente, la cirugía endovascular permite reparar la rotura de la aorta torácica en forma mínimamente invasiva evitando abrir el pecho, facilitando la reparación de las frecuentes lesiones asociadas ( cabeza, abdomen, pelvis o extremidades) reduciendo el riesgo de muerte que acompaña a una gran cirugía efectuada en estas condiciones.